La tormenta en el vaso

Carta (por tormentas y esponjita)

Me metí a bañar y se fue Hegel por el desagüe, junto con otros pensamientos. Disculpa, no vi tus mensajes hasta ahora. ¿Cómo empezar a responderte?  Nunca he creído en el cielo. Luego, pasarme la vida yendo de un lado a otro me deprime profundamente. Supongo que no se entiende muy bien la lógica, ni tampoco la relación de esto con tu aplicación al doctorado. Trataré de explicarme. Si creyera en el cielo, supondría que todo es un trámite que lleva hacia algún lado, y esa esperanza alentaría mi fe. podría ver todo como un trámite. Y no me importaría de qué modo, con qué calidad, o cuánta felicidad hay al llevarlo a cabo. Pero puesto que, en mi caso, no hay ninguna meta final que pueda colmar todo tránsito anterior, me resulta deprimente ver cada etapa de la vida como un trámite que no importa cómo se haga. Hay que imaginar a Sísifo feliz, así dijo Camus. El gran problema es que el mundo cada vez vuelve más insignificante la piedra y a la vez más pesada. Una cosa es hundirse sin dejar de tocar, como los músicos del Titanic, ¿pero alguien ha pensado en los conserjes? ¿También se murieron trapeando? Claro que no, porque una cosa es limpiar la cubierta y otra bien distinta tocar el primer violín de la pequeña serenata nocturna de Mozart. Y el problema fundamental es que yo, tú, todos, estamos trapeando el Titanic. Dirás que no estoy entendiendo nada. Esta necedad de seguir en la escuela teniendo más de 30, ¿no es ser músico? Si creyeras que eres conserje hace tiempo que te hubieras hecho burócrata: ganarías más. Lo que te quiero decir es otra cosa. Entra al doctorado si quieres. Me preocupa en cambio que creas que puedes ser músico. Escúchame bien: no hay músicos. Parece que sí, hasta que un día te das cuenta de que el arco siempre fue un mechudo. Y entonces quiero ver si te vas a morir trapeando, si no vas a vas a correr y gritar, intentando en vano llegar al último bote. Eso es lo que creo, pero me da la impresión de que tu decisión ya está tomada.

A: How much is 2 + 2 x 0?
B: Uhm... I'm not sure. I guess 0?
A: It's 2! Ha-ha, you don't know math!
B: I can infer by what you say, that there is a mathematical convention that I didn't know of, which defines a preset order of operations in the absence of parentheses. However, although it is important to master such details, I believe the essence of mathematics is not convention, but proof. To understand mathematics one must master precise definitions of the concepts which make up mathematical propositions, and engage in demonstrative reasoning to obtain new and interesting propositions. Moreover, in a deeper and more personal sense, mathematics is about using those propositions to understand the objects that make up an abstract realm, full of chaos and complexity, full of breathtaking beauty and the horror of being in presence of something eternal, infinitely greater than oneself. So, yeah, 2 + 2 x 0= 2. Sorry about that.
A:
Si Sartre hubiera escrito un ensayo con Von Neumann

Supongamos que el sujeto A no tiene miedo a morir. Ha pasado años leyendo existencialistas franceses o maestros zen, o después de ver El Rey León hizo las paces con el ciclo sin fin.

También es perfectamente racional. Ha estudiado teoría de la decisión o quizá sólo microeconomía. Tal vez leyó a Stuart Mill. En todo caso está convencido de que la mejor manera de actuar es maximizar los resultados que obtiene tomando como único criterio sus propias preferencias.

Supongamos también que A, como cualquier individuo normal, quisiera evitar lo más posible una muerte violenta, sobre todo una muerte lenta dolorosa. La utilidad negativa que le daría esto a A es enormemente grande. Si bien la probabilidad de tener una muerte violenta es muy baja, esta utilidad negativa es tan grande, que la utilidad esperada sigue siendo descoumunal. 

Por último, supongamos que A tiene preferencias de riesgo típicas. No es averso ni propenso al riesgo. Es como una persona normal. Le gusta apostar en las situaciones en las que a la mayoría de la gente aceptaría apostar. Compra los seguros que la mayoría de la gente en la misma situación compraría.

Ahora bien, existe una probabilidad mayor que cero de que A sufra por un episodio así en el tiempo que le queda de vida. El sujeto A puede evitar, con certeza casi completa, morir de esta manera si decide suicidarse ahora mismo. Siempre hay una pequeña posibilidad de errores, pero una persona bien informada y cuidadosa podría garantizar hasta cierto punto un suicidio efectivo e indoloro.

Sabiendo que A es perfectamente racional, podemos concluir que cada día que A no se suicida  y sabiendo que una muerte violenta tiene una utilidad esperada negativa en un grado tan grande, podemos concluir que cada día que A no se suicida es porque hay cosas que valora en un grado mucho mayor. Quizá A tiene proyectos que piensa realizar y cuyo éxito considera muy valiosos, o privar a su familia y amigos de su muerte prematura es algo que también valora enormemente. 

Ahora pensemos en B. También es perfectamente racional, tiene preferencias de riesgo comunes y teme a una muerte dolorosa tanto como A. Sin embargo B no ha superado el miedo a la muerte (simpliciter). Ya sea porque B piense que su alma puede ir al infierno o que puede reencarnar como insecto, o simplemente tiene miedo a dejar de ser. De hecho el miedo de B a la muerte es tan grande, que simplemente por esto jamás se suicidaría por evitar una muerte violenta a menos que esta fuera casi certera. 

Observando las preferencias reveladas de A y B, podemos concluir que cada día que A no se suicida está afirmando algo más grande que la muerte. Esto hace que A viva en el sentido más pleno del término, pero no es así para B: el miedo a la muerte le ha robado la existencia.

Source: gifsoup

Source: gifsoup