La tormenta en el vaso
¿Quién ganó el debate?

¿Quién ganó el debate? El resultado aún no se decide. Esto es porque la estrategia de Josefina Vázquez depende del desarrollo post-debate. La parte propositiva de su participación sigue siendo un vacío, pero esta vez se decidió por una ruta de ataque sofisticada que puede tener consecuencias interesantes.

Peña Nieto intentó mostrar solidez para conservar la ventaja que aún le conceden todas las encuestadoras (incluida Covarrubias). Se presentó más articulado y seguro que en el debate anterior, pero no hay nada notable en su participación.

López Obrador escogió buscar nuevos simpatizantes mostrándose como un candidato moderado, crítico pero estrictamente dentro de la ortodoxia, y cara a los anuncios difamatorios que el IFE retiró recientemente, como un candidato pacífico. Con estos criterios, aunque animó poco a la base tuvo una buena participación, dejando claro que su intención no es manejar a la economía de manera “ideológica” y que los fundamentos de su propuesta son técnicos. Es verdad que existe un porcentaje del electorado que rechazará al candidato del Movimiento Progresista sin importar lo que él o cualquiera digan (incluido Standard & Poors), pero más allá de esa franja perdida, ofreció razones a los nuevos votantes potenciales.

Por ello resulta tentador considerar la participación del candidato de izquierda como un éxito moderado, sin embargo esto dependerá aún de otros factores. El pensamiento estratégico consiste en escoger las propias acciones a partir del supuesto de que los oponentes son racionales y de que actúan bajo el supuesto de que uno fuera racional. De manera sorprendente, parece que la campaña de Vázquez Mota por primera vez preparó un curso de acción digno de ser llamado estratégico, pues anticipa el curso de acción de uno de sus rivales para sacar el mejor partido.

Sus ataques se concentraron en tres áreas: repetir las críticas que todos conocen en contra de Enrique Peña Nieto, sembrar una duda con respecto a la viabilidad de López Obrador, y tratar de asociar a los partidos principales de sus respectivas coaliciones. Respecto a lo último, se trata de una cantaleta permanente del PAN sobre el “PRI amarillo”, que no pasa de ser un guiño de ojo al voto duro en parte porque independientemente de sus orígenes en la Corriente Democrática del PRI y del éxodo de priistas más o menos continuo, al votante común siempre le ha parecido que son partidos bien distintos, y en parte porque las alianzas entre PAN y PRD socavan (al menos en principio) cualquier sentido que podría tener una crítica de este tipo, con todo y la foto de AMLO con Bartlett (cortesía de Camacho).

¿Qué hay de los otros dos puntos? El objetivo del primero no queda claro a primera vista. Vázquez Mota no sacó a la luz nuevas facetas de Enrique Peña que podrían costarle más votantes de los que ya perdió, sino que se dedicó a reforzar percepción existente. ¿Por qué no tratar de convencer a quienes aceptan al Peña autoritario que además es incompetente o incapaz de mantener el control del país? (Su administración en el Estado de México daría algunos elementos para construir un argumento en esta dirección). Empero, si el objetivo fuera simplemente mantener el statu quo electoral sin correr riesgos, sus acciones fueron las indicadas. La justificación para hacer esto sería que el número de opositores a Enrique Peña dispuestos a votar por cualquier opción con tal que no gane es suficientemente grande como para que el segundo lugar en las preferencias tenga una buena oportunidad de ganar la elección. Mantener el estado de cosas es asegurarse de permanezca esta ventana de oportunidad en el caso de que la candidata del PAN logre recuperar el segundo lugar en el poco tiempo que resta.

De sus ataques contra AMLO, hay uno en el que insistió más y que decidió amalgamar en una frase que se encargó de repetir en dos turnos consecutivos  de manera clara y pausada: A López Obrador “no le salen las cuentas”. El candidato de izquierda podría convencer de que sus políticas económicas están hechas con un enfoque técnico, pero un asunto enteramente distinto es si son técnicamente adecuadas. Josefina Vázquez lo retó a explicar cómo su ahorro sumaría 300 mil MDP, sabiendo que la propuesta económica de la izquierda es viable, pero lanzando un gambito apostando a que López Obrador no podría responder de manera convincente. Con un poco más de preparación (que debió dedicarle a una crítica que existe ya desde hace 6 años) Andrés Manuel López Obrador hubiera realizado una explicación precisa frente al tres cuartas partes del electorado dejando fuera dudas la viabilidad de los ahorros que propone, quizá incluso rematando: “A usted es a quien no le salen las cuentas. ¡Y pensar que fue Secretaria de Educación!” En lugar de eso, lo que vimos fue una respuesta general, acerca de cómo el gasto corriente en alta burocracia va más allá de los salarios de los funcionarios. Vázquez Mota simplemente replicó que seguían sin cuadrar las cuentas y que por tanto su propuesta endeudaría al país.

Al momento no dio la impresión de ser un ataque de gran trascendencia, pues como decían los antiguos filósofos “nada hay nuevo bajo el sol”. No sólo es algo que ya se escuchó del PAN repetidamente en la elección pasada, sino que la responsabilidad fiscal es un reproche permanente de los partidos conservadores a los partidos de izquierda. Sucede, empero, que con esto queda abierta una línea de ataque, la cual aprovechan para hacer mella figuras de la campaña panista como Ernesto Cordero (ironiza Gerardo Esquivel:  “…el que proponía hacer magia con $6 mil pesos al mes, hablando de propuestas económicas irreales”), economistas adversos como Isaac Katz, periodistas y presentadores de noticias (independientes y no-tan-independientes) y hasta el propio Felipe Calderón en Twitter aún antes de que terminara el debate (desde su cuenta personal y en horario de descanso). Incluso circula como correo cadena un texto atribuido a David Páramo (léase con un fondo de música de banda). Mostrando que la propia izquierda reconoció esto como el tema fundamental del post-debate, el legislador Mario Di Constanzo y Rogelio Ramírez de la O han dedicado espacios para explicar  las cuentas (la aritmética en efecto cuadra, pero cabe señalar que se incluye recortes al Congreso, al ISSSTE y a Pemex que requerirán de intensas negociaciones).

Es verdad que a los electores en su mayoría no les interesan los detalles técnicos pero sí la viabilidad técnica: pocos quieren saber cómo funcionan los antibióticos que les recetan, pero todos quieren estar seguros de que funcionan, de modo que no se trata de un asunto trivial. Si la estrategia de Josefina Vázquez funciona, la ganadora probablemente no será ella, dado el poco tiempo que falta para la elección, sino que Peña aprovechará para detener el momentum de su adversario principal. En cambio el candidato del Movimiento Progresista seguirá creciendo y aumentando su ventaja entre los electores que salió a buscar el domingo si el partido continúa con este ejercicio de comunicación social para informar sobre la viabilidad de su propuesta.

  1. tormentas posted this
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